Mostrando entradas con la etiqueta versos. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta versos. Mostrar todas las entradas

miércoles, 15 de agosto de 2018

Con los ojos cerrados



Con los ojos bien cerrados y el corazón guiando a la razón, me muevo por los impulsos que me dejan sin aliento. No busco perder el tiempo sino encontrarlo en cada efímero beso. Perseguir al destino no tiene sentido si él siempre irá dos pasos por delante, y mucho menos echarle la culpa de todos los fallos que cometo cada vez que tropiezo y me caigo de nuevo sin remedio.
No me importa apostarlo todo, si hay un atisbo de éxito. Porque quién no arriesga, no falla, y no pienso pasarme la vida dibujando pasos perfectos sobre la arena mojada. A veces miedo, otras euforia, pero nunca dejo que mi cuerpo dé un paso atrás, por si acaso al retroceder uno, pone la marcha atrás.
Puedes pensar que soy demasiado pequeña para mi estatura, o que todavía no he bailado suficientes veces con el diablo, pero yo me atrevo a pensar que todo a su debido tiempo. Y que si hoy te escribo, quizá mañana te borro. O si mañana te olvido, quizá pasado te añoro.



Con todas las letras, por todas las partes



Entramos en su habitación, enciende la luz y me mira sonriendo. Me quedo inmóvil mientras me va quitando la ropa. Lo hace con movimientos mecánicos, como si hubiera nacido para ello y llevase tiempo preparado.
Se queda de pie mirándome y vuelve a sonreír:
-          Eres preciosa.
Me mira a los ojos durante cinco segundos y me acaricia el pelo con la misma mano que seguidamente recorre mi cuerpo, cada una de mis curvas. Se detiene entre mis piernas, dejándome sin respiración mientras me explora.
Yo, no puedo apartar la vista de sus ojos, azules, intensos, hielo, imponentes.
Sin avisarme, me da la vuelta y me veo reflejada en el espejo que está colgado de la pared de su habitación. Me miro el cuerpo mientras él me lo recorre. Mi vista se fija en mi pelo que está muy sucio, mañana tendré que lavármelo sin falta. Él pasa de nuevo la mano por mi cabeza y noto como me inspira la nuca cerrando los ojos para hacerlo.
Si, definitivamente, me tengo que lavar el pelo.
Pasea la mano por mis senos y se mete dentro de mí. Abro mucho los ojos, no me lo esperaba. Jadea con la respiración entrecortada mientras su mano se agarra a la mía y la entrelaza. Coge ritmo y me quedo observando nuestro reflejo en el espejo y cómo nuestros cuerpos parecen moverse al compás sin encontrarse al mismo tono. Llega al clímax y se corre lentamente llenándome de vacío. Cuando se relaja un poco, me vuelve a dar la vuelta para mirarme a la cara y con suavidad, me acaricia la mejilla.
Me mira fijamente a los ojos y me besa con fuerza como si mis labios le pertenecieran más que nunca.
-          Mira que eres preciosa.
Se separa, despegando del todo nuestros cuerpos y se echa unos centímetros hacia atrás para observar mi cuerpo de arriba abajo con verdadera admiración. Seguidamente se da media vuelta y se mete en el baño. Me giro de nuevo lentamente y me miro en el espejo. Estoy cansada. Tengo una mancha en la cara marrón. Siento que la suciedad invade mi cuerpo, mañana tendré que ducharme un par de veces para que el pelo me quede completamente limpio y brillante. Me quedo inmóvil, esperando a que salga. Todavía me tiemblan las piernas por el acto pero no me apetece sentarme.
Él sale del baño y ve que sigo en el mismo lugar. Se acerca por detrás y me acaricia los pechos mientras me susurra al oído:
-          Espero que hayas aprendido que no debes ir sola por la noche. Qué suerte has tenido de encontrarme.
Mi reflejo me devuelve su mirada con ojos penetrantes desde el espejo. Algo en mi interior se fractura. Se rompe en mil pedazos. Y me grita que huya, que corra todo lo lejos que pueda. Empiezo a verme borrosa y aunque hago un esfuerzo por abrir cada vez más los ojos, al final acabo por perderme de vista.
 Antes de caer al suelo desmayada, pienso en mi perro, que está solo en casa y se me ha olvidado darle de comer esa mañana.


martes, 14 de agosto de 2018

Mi acompañante siempre serás tú

Me produces amor. Pero me duele tocarte. Cada día más.


Hoy he vuelto a poner mis manos encima tuyo y me han venido tantas notas a la cabeza. Tú, siempre tan dispuesto a hacer sonar mis sentimientos. A gritarlos por mí. Aunque nunca me lo ponías fácil. Querías que aprendiera, que no dejase las cosas a medias. Que sacase lo máximo. Y por eso a veces no te escuchaba. Te lo confieso, me dolía no poder tocarte como te merecías.
Me has enseñado tanto. Me da vergüenza reconocer que muchas partes las he olvidado. Y otras las he cambiado, han evolucionado conmigo. No me arrepiento de ningún momento que pasamos juntos. Me has hecho llorar como nadie. Yo lo sé. Pero es que tú no eres nadie, ni tampoco nada. Lo eres todo. Me has dado lo que soy ahora mismo. Y te sigo necesitando cada día. Aunque ya no puedo tocarte todo lo que me gustaría. Pero eso no quiere decir que no quiera.
O que no vuelva.


Por aparecer en mi mundo


Apareciste en un momento clave en el que yo necesitaba revitalizar mis sensaciones y coger aún más fuerzas para perseguir mis sueños. Y eso que los sueños ya los tenía todos pensados, pero tú, me enseñaste que a parte de soñarlos, se pueden hacer realidad.
Yo nunca te hubiera cortado las alas, eso nunca. Solo quería ver cómo las llenabas de colores y las elevabas del suelo. Me llena de vitalidad la gente que sabe volar sola, que no necesita el apoyo de muchos y que se llenan de risa y vacían de prisa.
He aprendido a ser libre, a dejar que los demás lo sean con o sin mí. Porque si agarras, entonces solo engañas. Porque poseer, es lo contrario a querer. Y yo quiero gente sana, que sepa estar, pero también marcharse de vez en cuando, si lo necesita.
No me importa estar sola, porque no lo siento. Y si alguna vez estoy con alguien, espero que entienda que seguiremos siendo dos, porque primero debemos ser por separado, para poder ser juntos algo mejor. Y no me importa si esa persona necesita estar con más. Nunca podría pedirle que todas sus partes fueran mías, igual que todas las mías nunca serían de ese alguien. Somos de tantas personas, que aún no entiendo por qué seguimos buscando a uno, o a una.
Somos tantas versiones, algunas mejores y otras peores, que con cada persona somos diferentes. Y la gente se sigue empeñando en calificar esto de falso. ¿Pero cómo vamos a ser con todos iguales si cada persona es un mundo distinto?
El problema lo tenemos en aceptar que somos de mil maneras, y que todas, aunque a muchos les pese, son verdad. Y si a alguien no le gustas, entonces es que no se merece que ninguna de tus partes pueda ser suya.
Por eso, quiero que sepas, que nunca te hubiese exigido que fueses mío, porque tampoco yo podría haber sido nunca tuya. Y espero que algún día entiendas que verte volar, me ha hecho abrir las alas.
Gracias,

Por aparecer en mi mundo.